Lluvia Como cada noche de esta frÃa navidad Agua que no cala la mitad que soledad La luz se atrapa por momentos fugaces de felicidad Lluvia Como cada noche de un diciembre sin bondad Gente que se abraza al calor de la amistad Azul es la otra piel del cielo, distante como es natural Lluvia que no cesarà hasta la primavera Que flores a los pies nos tenderÃ
FÚndete conmigo hasta que el invierno se marche En un abrazo de alegrÃa y comparte Lo malo y lo bueno, el llanto no es eterno LÃcuate conmigo en un crisol de nobles metales En la redoma de los simples mortales Tus manos y mis dedos deberÃn hacer despuÉs el resto
Lluvia Como cada dÃa llueve y llueve sin parar Agua que no cala la mitad que soledad Azul es el color del cuero del cielo en plena libertad Lluvia Como cada dÃa de un invierno de verdad Gente que se abraza al calor de la amistad La luz se escapa por momentos, renace y otra vez se va Lluvia que no cesarà hasta la primavera Que flores a los pies nos tenderÃ
FÚndete conmigo hasta que el invierno se marche En un abrazo de alegrÃa y comparte Lo malo y lo bueno, el llanto no es eterno LÃcuate conmigo en un crisol de nobles metales En la redoma de los simples mortales Tus manos y mis dedos deberÃn hacer despuÉs el resto
FÚndete conmigo hasta que el invierno se marche En un abrazo de alegrÃa y comparte Lo malo y lo bueno, el llanto no es eterno LÃcuate conmigo en un crisol de nobles metales En la redoma de los simples mortales Tus manos y mis dedos deberÃn hacer despuÉs el resto
Lluvia Como cada dÃa llueve y llueve sin parar Agua que no cala la mitad que soledad Azul es el color del cuero del cielo en plena libertad Lluvia Como cada dÃa de un invierno de verdad Gente que se abraza al calor de la amistad La luz se escapa por momentos, renace y otra vez se va Lluvia que no cesarà hasta la primavera Que flores a los pies nos tenderÃ
FÚndete conmigo hasta que el invierno se marche En un abrazo de alegrÃa y comparte Lo malo y lo bueno, el llanto no es eterno LÃcuate conmigo en un crisol de nobles metales En la redoma de los simples mortales Tus manos y mis dedos deberÃn hacer despuÉs el resto