Alcanzar el cielo con los dedos,
tocar una estrella fugaz,
acariciar la luna&
No es tan difÃcil.
Prefiero haber amado y haberme equivocado.
Prefiero romperme en mil pedazos que no haberlo intentado.
Y otra vez te invento, aunque no estás aquÃ,
y en cualquier momento dejarás de escribir
hojas en blanco, papel dentro de mi conciencia.
Dictarán sentencia y mi olvido será para ti.
Aunque no quieras entender,
todo quedará asÃ.
La distancia es apenas un susurro,
un murmullo que no llego a escuchar.
El final no es el final,
cada dÃa sale el Sol.
Prefiero haber amado y haberme equivocado.
Prefiero morir en vida a vivir arrodillado.
Estribillo
Sufre, llora, entona un canto fúnebre por lo vivido:
árbol muerto, árbol que creció contra su voluntad.
Sin luz, hoy sus raÃces son espadas, hieren mi voz;
lápida cruel que anuncia su final.
¡Soledad! ¡Te invito a mi nido!
Parco en dioses, pero no en libertad.
Tú serás mi ley, regirás mi destino.
Yo tu Orfeo, tú mi EurÃdice serás.
Condenarte no es lo que aspiro,
no puedo ni quiero ser tribunal.
Sólo tú eres juez, en tu mundo fingido,
donde sólo es delito hacerte llorar.
Si no encuentro más que polvo, sudor y hierro en mi camino,
cabalgaré como el Cid hasta cruzar la frontera.
Debo escapar a la nostalgia.
Nada va a pasar, nada me decÃs,
y yo debo luchar, debo salir.
tocar una estrella fugaz,
acariciar la luna&
No es tan difÃcil.
Prefiero haber amado y haberme equivocado.
Prefiero romperme en mil pedazos que no haberlo intentado.
Y otra vez te invento, aunque no estás aquÃ,
y en cualquier momento dejarás de escribir
hojas en blanco, papel dentro de mi conciencia.
Dictarán sentencia y mi olvido será para ti.
Aunque no quieras entender,
todo quedará asÃ.
La distancia es apenas un susurro,
un murmullo que no llego a escuchar.
El final no es el final,
cada dÃa sale el Sol.
Prefiero haber amado y haberme equivocado.
Prefiero morir en vida a vivir arrodillado.
Estribillo
Sufre, llora, entona un canto fúnebre por lo vivido:
árbol muerto, árbol que creció contra su voluntad.
Sin luz, hoy sus raÃces son espadas, hieren mi voz;
lápida cruel que anuncia su final.
¡Soledad! ¡Te invito a mi nido!
Parco en dioses, pero no en libertad.
Tú serás mi ley, regirás mi destino.
Yo tu Orfeo, tú mi EurÃdice serás.
Condenarte no es lo que aspiro,
no puedo ni quiero ser tribunal.
Sólo tú eres juez, en tu mundo fingido,
donde sólo es delito hacerte llorar.
Si no encuentro más que polvo, sudor y hierro en mi camino,
cabalgaré como el Cid hasta cruzar la frontera.
Debo escapar a la nostalgia.
Nada va a pasar, nada me decÃs,
y yo debo luchar, debo salir.